Centros educativos de calidad en la mira

“La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”. (Declaración universal de los derechos humanos, inciso 2)

De acuerdo a la contingencia nacional, la educación como concepto ha sido levantada al consciente colectivo nacional, el tema  ya no es indiferente a ningún actor social en nuestro país.

Analizando un artículo de Joaquín Gairín, en el cual considera algunos aspectos generales de los centros educativos, declara que el futuro de la educación es incierto, tanto como incierto es, el futuro de nuestra sociedad.

 Las personas hacen los pueblos, los pueblos los gobiernos, los gobiernos son personas…, por lo que si en el futuro la educación será masiva, y diversificada en instituciones más allá de las escuelas, cada individuo es un potencial educador, por lo que la responsabilidad de los que tienen  actualmente, las herramientas para “formar estos individuos del futuro”, tienen el futuro de la educación en sus manos…

 

La escuela como institución está en pleno período de transformación, no solo en Chile sino a nivel global;  visto desde la actualidad, en forma retrospectiva y de acuerdo al contexto histórico siempre ha originado distintas corrientes, tal y como se plantea hacia el  futuro.

Para los educadores, hoy más que nunca representa un enorme desafío y una gran oportunidad tomar en sus manos un liderazgo potente y transformador, para poder labrar el futuro de la escuela como centro educativo y el de la educación, como concepto clave de desarrollo personal y social, reconociendo y estando alerta de las demandas de la comunidad global y local, identificando desafíos y enfrentando las problemáticas inevitables en todo proyecto, apoyados en desarrollo continuo, la innovación, la introducción de  indicadores de calidad, en la tecnología, internalizando la educación más bien como una guía y ordenamiento de la enorme cantidad de información acumulada y en una formación integral de los individuos , orientándolos respecto a sus habilidades compatibles con las exigencias laborales , más que la de acumulación de  títulos que en la práctica no sean coherentes con la experiencia, asumiendo la cultura de la  diversificación y adaptación permanente.

Dicho en otras palabras más actuales ¿Cuáles serían los puntos claves que harían de nuestros centros educativos, centros de calidad?, considerando en primer lugar a profesores altamente comprometidos, competentes y motivados con la escuela y el arte de enseñar…, leí recientemente un artículo de un diario matutino,  que un gran porcentaje de profesores se sienten como profesionales de un nivel más bajo que otros profesionales de diversas áreas, teniendo los mismos años de estudios superiores; ¿estará el problema en las Universidades cuya formación no entrega a sus alumnos las competencias necesarias para hacer de este futuro profesional un recurso humano de  envergadura para el país?, y luego en una constante capacitación para elevar las competencias y habilidades individuales  en la práctica profesional para ser considerado como un capital humano, es decir, estimarle de tal importancia como para aumentar sus capacidades y elevar sus aptitudes a tal nivel que éste, se encuentre a si mismo capaz de valerse por sí mismo y entregar lo mejor de sí a su trabajo, sintiéndose conforme con lo que realiza y lo que es más reconfortante, sentir como son reconocidos…, aun cuando sus sueldos en muchos casos dejan mucho que desear.

 El invertir en estos profesionales significará invertir en el futuro del país, ya que en sus manos se encuentra la formación intelectual e integral de nuestros hijos.

 

Conceptos tales como gestión, liderazgo, mejoramiento continuo, escuelas que aprenden, calidad y diversidad, deberían estar en la práctica y dejar de ser meras palabras.

 

Analizando lo que es “la escuela”

 

Existen variados puntos de vista, “un prisma con mil caras” (Lorenzo, 1994), resultado de procesos históricos y complejos, que han beneficiados a unos pocos, resguarda intereses de los grupos de poder en momentos determinados, espacio que cumple múltiples funciones explicitas y otras ocultas (educar, socializar, enseñar, orientar, reproducción de clases sociales, dominación cultural de las clases dominantes, etc.)

Es un producto de la historia, y para poder analizarla se debe considerar su trayectoria pasada, presente y desde esta perspectiva identificar factores que permitan una mirada de esta institución en el  futuro.

Existe consenso en la visualización de la escuela como transmisora de valores y conocimientos Es el resultado de un conjunto de circunstancias no ajenas a la trama  socio-histórica de cada momento.

Tiene un poder propio que le permite plantear observaciones específicas más allá de su dependencia con el ambiente que le creó y dio contenido.

Tiene influencia en las personas, no siendo lo único  ni más importante, pero su acción en conjunto con otras, pude ser muy eficaz apoyada en su actuación y permanencia en la sociedad a través del tiempo.

 

¿Crisis en la escuela actual?

 

No podemos  hablar de crisis en la escuela sin ligarla  a crisis en la sociedad. A través de la historia la sociedad siempre ha estado en crisis dada su naturaleza y sus componentes, la sociedad no es estática, evoluciona y a veces involuciona desde diversos puntos de vista, su movimiento evolutivo puede ser industrial, metodológico en cuanto al enfrentamiento de nuevos conocimientos; e involutivo desde la perspectiva moral y de valores; inevitablemente por  reunir  la escuela a diversos grupos sociales; lo que es sinónimo de personas, cada uno con su individualidad inherente a su medio, es que introduce  esta crisis a la escuela como reflejo de lo que sucede en su entorno.

 

A lo anterior se agrega la indefinición de políticas educativas coherentes y estables; la democratización de la enseñanza; la resistencia al cambio; la inadecuación de los medios, los nuevos planteamientos educativos para el futuro, pero  se están pensando en el presente, por lo que se deduce que la crisis será permanente por cuanto las políticas siempre estarán con un pié atrás del mañana, o deberán ser modificadas porque las condiciones futuras por no ser situaciones concretas y reales sino “posibles”, pueden hacer que nuestras planificaciones queden fuera de contexto.  La crisis está en la naturaleza de la escuela, no en su propia existencia.

 

 

Integrando nuevos planteamientos educativos afines a esta sociedad en  ciernes

“Lo que quieres en la sociedad debes ponerlo en la escuela”

(Clásica afirmación anglosajona)

 

Educar es un término que genera prospectiva y que se alinea como variable del futuro (Club de Roma, 1982). Se plantea el cambio en el concepto de cultura de la educación visualizándose ésta más diversificada y mejor adaptada a los diferentes grupos sociales y desarrollados en instituciones más autónomas identificadas con las demandas de la sociedad, continua y permanente, integradora de la teoría y la práctica y que genere modos de iniciación a la vida laboral.

 

“Una educación modernizada en su instrumentación, mediante la utilización intensiva y metódica  de las técnicas avanzadas de difusión cultural, (Escolano, 1986) generará espacios  que cumplimenten dos niveles de exigencia”:

 

a)       Un nivel formal en centros educativos cuyo objetivo será la transmisión de lo que la sociedad entenderá por saber, su transmisión  deberá introducir cambios importantes en la estructuración didáctica y en el currículo.

 

b)        Un nivel informal y no formal, que se desarrollará en la calle, hogar, instituciones comunitarias, empresas, lo que generará más posibilidades de formación colectiva, otorgando más oportunidades de creatividad, participación y libertad.

 

Desde la perspectiva de los profesores, se espera de ellos, que sean guías, más que maestros en el sentido tradicional, que sean orientadores y apoyen al alumnado a desarrollarse como   individuos integrales.

Se plantea también el futuro, sin títulos profesionales en cambio, se encontrará individuos  con competencias diversas que optarán a la vida laboral de acuerdo al grado de desarrollo de estas  mismas.

 

Un gran abrazo a todos aquellos que optaron por la noble tarea de enseñar

 

Con cariño, Alicia

Dejar un comentario

Nombre: (necesario)

E-Mail: (necesario)

Sitio Web:

Comentario: