La aventura del Adviento

Es tiempo de mucho movimiento en casi todo el orbe, muchas personas están preparándose para la llegada de la Navidad, árbol, pesebre, compras y regalos. Y aunque todos se cuestionan el verdadero sentido de la fiesta más importante del cristianismo, la mayoría se deja llevar por esta vorágine.
Si el sentido de la Navidad es otro, ¿qué tanto nos preparamos interiormente? El adviento debería ser lo que prepara el interior del ser humano que es manifestada por etapas físicas limitadas a un tiempo, un mes antes del 24 de Diciembre, en cuatro Domingos consecutivos.

Aunque sabemos que festejamos navidad el día 25 de diciembre a nivel mundial, no obstante, la fecha exacta del nacimiento de nuestro Redentor, es incierta. Estudiosos bíblicos interesados en esto, se han acercado a algunas fechas en las cuales coinciden, incluyendo al gran historiador judío “Flavio Josefo”. Ellos creen que pudiera haber acontecido entre Septiembre y Octubre (principios de Otoño). De todas formas, nos unimos como todo el pueblo cristiano, a celebrar en esta efeméride.

Continuando con nuestro tema, la palabra adviento viene del latín “adventus” que quiere decir “venida del Redentor”. El los días previos a la Navidad se marca el inicio del año litúrgico para casi todas las confesiones cristianas y se celebra aproximadamente desde el siglo VI d.C.

Leyendo a una gran escritora cristiana, Julie Ackerman Link, me ha conmovido la claridad y sencillez para estampar en sus letras, lo que ella titula, “La aventura del Adviento”. Meditando en la lectura bíblica de Mateo 12:21…, “Y en su nombre esperarán los gentiles”. Es decir, la esperanza viva para todos aquellos que no son judíos , ¡para nosotros! Y en esta oportunidad y a continuación, lo compartiré con Ustedes

 

 

La aventura del Adviento

Los cristianos en todo el mundo encienden velas durante la temporada de adviento, en el calendario eclesiástico. La primera vela simboliza la esperanza. El Profeta Isaías dijo que todas las naciones pondrían su esperanza o su confianza en Cristo, el Escogido de Dios (Isaías 42:1-4 y Mateo 12:2)

Pensamos en el adviento desde la perspectiva de criaturas limitadas a la tierra, que no tienen conocimiento de otra cosa que no sea esta vida. Nos regocijamos de que Jesús haya venido a visitarnos a este bello planeta, que creó especialmente para nosotros. Pero es importante recordar que Él vino de un lugar mejor. En primer lugar, proviene específicamente del cielo, un sitio mucho más bello de lo que podamos imaginar.

Al meditar en la venida de Jesús a nuestro mundo, también debemos considerar que tuvo que dejar el cielo para venir aquí. Para Él, este mundo era territorio hostil. Venir aquí fue una empresa peligrosa (Mateo 12:14). “Y salidos los fariseos, tuvieron consejo contra Jesús para destruirle”. Pero lo hizo. Nuestro Dios justo y compasivo se hizo vulnerable a la injusticia humana. El Creador del universo se vistió de carne y vino a experimentar en forma personal cómo es la vida realmente aquí.

Jesús gustó la muerte por todos (Hebreos 2:9), para que pudiéramos disfrutar de su bondad (1 Pedro 2:3). Dejó el esplendor del cielo para llevarnos a la gloria (Hebreos 2:10). Entregó su propia vida para darnos esperanza de vida eterna

Dios irrumpió en la historia humana para ofrecernos el regalo de la vida eterna

Con cariño

Alicia

¿Quién provee el aire que respiramos?

 

¿Cuida Dios del planeta y de la humanidad? Pareciera que los ecologistas son los únicos preocupados de ello,  sin embargo es el hombre quien día a día destruye la tierra que Dios le encargó a su cuidado como el mayordomo de la creación. Sabemos que EL tiene cuidado de cada uno de nosotros como hijos, nos cubre cada día con su gracia, cuidado y amor.

¿Pero qué pasa con la humanidad? ¿Con el planeta? ¿Con los no creyentes? ¿Cuida Dios de ellos? Lea atentamente este comentario de “Peter y Poul Lalonde”

“El aire que Usted respira ahora mismo contiene aproximadamente 21% de oxígeno. Si esa proporción se elevara aunque sea un poco, digamos a 25%, entonces nuestra atmósfera de súbito se volvería muy inflamable. Si decreciera a 15% o menos, entonces Usted sencillamente no podría respirar y se sofocaría de inmediato”

No es la naturaleza la que cuida del planeta, imposible! Samuel Vilas lo demostró formulando la pregunta a los científicos y evolucionistas no creyentes… ¿La naturaleza es inteligente o ininteligente? Bueno la primera respuesta de que es “ininteligente”, sería ridícula pues lo que no tiene inteligencia no puede hacer cosas inteligentes

La segunda respuesta…, La naturaleza es inteligente. ¡Por favor!! Entonces no la llames naturaleza, ¡Llámale Dios!

EL es el único ser Omnisciente, Omnipotente y Omnipresente, un Dios perfecto, santo, amoroso, personal, soberano, absoluto  creador y por si no lo sabías Él es quien  ordenó al hombre a cuidar lo que Él había creado. Dios es fiel, cuida de la humanidad, pero lamentablemente el hombre será quien destruya al propio hombre y a este planeta.

“Para el científico que ha puesto su fe en el poder de la razón, la historia de la llamada -Gran explosión- termina como una pesadilla. En los últimos 300 años los científicos han escalado la montaña de la ignorancia y al llegar a la cima les dan la bienvenida una banda de Teólogos que han permanecido allí por siglos” (Robert Jastrow, profesor de la Universidad Columbia y fundador del Centro Espacial Goddard)

Alicia