¿Estresadas?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Amig@s  el “Estrés” está de moda, y vino para quedarse, es un tema recurrente en nuestro mundo moderno; la vida está muy acelerada y nosotros vamos corriendo tras ella.

Pero, ¿qué es el estrés? El estrés, contrariamente a lo que se cree, es una defensa natural del organismo contra situaciones límite que se nos presentan cotidianamente.

La expresión “estrés” deriva del vocablo latino “stringo” (apretar), y éste del griego “sfigo” (apretar). Esta palabra se usó por primera vez en el siglo 14, a partir de ahí, se empleó en textos en inglés como “strest, stresse, strest y straisse”. Luego se castellanizó a la forma en la que la conocemos hoy: Estrés.

Mencionamos que el significado de estrés, no es tan malo como parece, a este tipo de estrés se le conoce como estrés positivo Eusttres:

Este es una parte esencial de la vida humana. En muchos aspectos no podemos evitarlo. Nos ayuda a estar atentos, nos prepara para sortear distintas situaciones con las cuales nos enfrentamos. Situaciones de peligro agresivas, tales como un ataque a nuestra integridad física:

El cuerpo suelta una gran cantidad de adrenalina en el torrente sanguíneo que provoca una respuesta rápida instantánea, pues prepara al individuo para responder oportunamente ante la agresión y ponerse a salvo. Situaciones de peligro, desarrollan una fuerza insospechada, se saltan grandes obstáculos, o se realizan maniobras prodigiosas, para salir libres de estos obstáculos. En síntesis, es una reacción fisiológica del organismo ante determinadas situaciones.

Dicho de otra forma, esta respuesta es parte normal de la preparación del organismo para el enfrentamiento o para la huida. Así, por ejemplo, las pupilas se agrandan para mejorar la visión y el oído se agudiza, los músculos se tensan para responder al desafío, las frecuencias cardiaca y respiratoria aumentan de manera que la sangre es bombeada en forma más abundante y rápida para aumentar la llegada de oxígeno a las células y favorecer la demanda de las respuestas al peligro. Para ello la sangre es dirigida a áreas prioritarias, como lo son corazón, pulmones, riñones, hígado, músculos grandes y el cerebro. Funciones no prioritarias en ese momento, como la digestión y circulación periférica son disminuidas en forma dramática.

La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) postula que el estrés es “el conjunto de reacciones fisiológicas que prepara al organismo para la acción”.

Para Richard Lazarus (1966) sería “el resultado de la relación entre el individuo y el entorno, evaluado por aquél como amenazante, que desborda sus recursos y pone en peligro su bienestar”.

 

El problema se genera, cuando se da una sobreacumulación del mismo y termina generando problemas de salud colaterales que pueden llegar a ser bastante graves. Por ejemplo, hay situaciones normales de la vida cotidiana que provocan estrés, pero no llegan a enfermar, ir al ginecólogo, dentista, etc.

Lo que en realidad ocurre es que las personas se estresan cuando perciben que  un estímulo ambiental amenaza su propio bienestar y las incapacita para hacerle frente de una manera adecuada.

Por otra parte, nos estresamos por la presencia de estresores que son los estímulos que sobrecargan al individuo y le producen una respuesta biológica y psicológica de estrés. Cuando un estímulo es amenazante para la salud y el bienestar general de la persona, y además hace que el individuo sienta que su capacidad de sobrellevarlo es reducida, entonces, se está ante la presencia de un estresor.

“Richard Lazarus” nuevamente sostiene que el “estrés es una condición o experiencia emocional que se da cuando la persona percibe que la demandas exceden los recursos personales y sociales que el individuo es capaz de movilizar”. Por lo tanto, se produce estrés, cuando el individuo se ve desbordado y no se siente capaz de afrontar a las presiones del día a día.

Tres décadas de estudio hay dedicadas al estrés. Existe mucha información acumulada, muchas teorías en relación al origen y consecuencias de éste. Se ha podido determinar entonces que existen diferentes tipos o manifestaciones del estrés; en oportunidades las personas tienen una combinación de reacciones, lo que da lugar a la ansiedad, la angustia y la depresión. (Miguel Ángel Núñez 2006)

Según Núñez, existen diferentes tipos de estrés, que nos conviene describir, y que seguramente serán de nuestra atención:

Estrés de supervivencia: Por lo general, Es secundario a enfermedades crónicas, enfermos anímicamente inestables que se estresan físicamente y emocionalmente.

Estrés laboral: A raíz de la competitividad o la sobre exigencia de las empresas hacia sus trabajadores este tipo de estrés ha ido en aumento en las últimas décadas. Es causado por fatiga, y por sobrecarga laboral, por presiones del tiempo.

Agregaría algo importante a este comentario, y está relacionado con nuestro trabajo espiritual y administrativo en nuestras Iglesias, el no poder cumplir por falta de tiempo ante las demandas de nuestros hermanos que necesitan de nuestro consejo, visita o ayuda de diversa índole. O tal vez, metas muy altas que nos hayamos propuesto, nos puede también llevar a estados de estrés. Pareciera que fuese pecado afirmar que eventualmente pudiéramos padecer de esta enfermedad, pero también reconocerlo producirá una confesión al Señor que pronto El no tardará en atendernos, tal como es su promesa, Él es y será nuestra paz. (Efesios 2:14)

Estrés químico: El cuerpo también se puede estresar por la alimentación inadecuada, muy pocas veces se relaciona este tópico con el estrés. El consumo de bebidas cafeinadas, (mate, café) alimentos, bebidas azucaradas,  chocolate dulce, o alto consumo de sal. La causa es que el cuerpo está en condiciones desventajosas para enfrentar los estresores de cada día.

Estrés por factores ambientales: Este problema no se desencadena por causas relacionadas con la persona; Por ejemplo, la invasión del espacio personal, hacinamiento o espacio insuficiente para vivir, esto es muy frecuente en familias de escaso recursos, y creo que como pastoras deberíamos estar atentas a este factor. También se puede producir por contaminación acústica, ruidos persistentes y que no ayudan al descanso. Los lugares donde hay suciedad, habitaciones en desorden.

Estrés por intoxicación: Esto se refiere al alcohol, al tabaco, y  los tranquilizantes. Se incluye acá las drogas utilizadas a nivel mundial y llamadas “legales”, éstas van provocando un deterioro físico que inhibe al cuerpo para reaccionar de manera normal ante los estresores.

Estrés por factores hormonales: Vivimos afectadas por procesos hormonales, éstos provocan en nosotras alteraciones físicas; la pubertad, y la adolescencia hacen que las personas jóvenes tengan menos tolerancia que los adultos a situaciones estresantes. Para que hablar del síndrome premenstrual, éste afecta más a algunas mujeres que a otras, produciendo una descompensación hormonal que  provoca una respuesta inadecuada al agente estresor. Cambios hormonales post parto, el fenómeno de la menopausia que supone todo un cambio hormonal en una mujer adulta.

Estrés por empatía: Cuando se asumen responsabilidades por las acciones de otras personas, se está vulnerable al estrés. Por ejemplo, padres que se responsabilizan por las acciones de sus hijos, o hijos mayores que se ven obligados a atender o afrontar lo que hacen sus hermanos mayores.

Bien, como Ustedes han podido leer, son muchos los factores  desencadenantes de la enfermedad de este siglo,  estamos expuestas a ello. Por lo tanto es bueno que estemos informadas, pero siempre hay para nosotras Buenas noticias, y éstas, se encuentran impresas en la “Palabra de Dios”, pero es menester que primero, esté  impresa en nuestro corazón.

Con cariño

Alicia

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