“En nuestra juventud, queremos cambiar el mundo. En nuestra vejez, queremos cambiar a la juventud”

                       Carth  Henrichs

¡Hola! tanto tiempo que no me encontraba en este sitio, pero he estado en otros. Lo más funesto que nos puede pasar es perder el tiempo, con los años uno aprende el valor que tiene el tiempo, pasa tan velóz.

Quise compartir esta frase que me parecio muy buena y graciosa a la vez…, para todos.  ¿En qué etapa de la vida te encuentras? La verdad, es que al menos yo, no quisiera estar en ninguna de estas opciones, muy a pesar de la etapa de mi vida.

 Considero que el único poderoso para cambiar vidas es el “Señor de la vida”, pero sí, podemos ser agentes de cambio; y a esto me voy a referir en mi siguiente post: El tiempo, y lo que podemos hacer o no hacer en él.

Quisiera que estas cortas líneas, fueran el acercamiento para dedicarme más a escribir en estas paginas…, ilustrar ideas, pensamientos, estudios, que sólo adquieren trascendencia, en la medida en que mi vida esté impregnado el pensamiento de Dios. Este, se encuentra en las Sagradas Escrituras, y bienaventurados son los que las han leído u oído y además las hacen, es decir, practican el estilo de vida que Dios nos enseña a través del consejo de su Palabra.

Bueno, nada mejor que citar el libro y el autor de lo que merece nuestra bendición:

“Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo:Bienaventurado el vientre que te trajo y los senos que mamaste

Y él dijo:

Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan

Lucas 11:27-29

Hasta la próxima

Alicia

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