¡Consumado es!
Este es el grito de triunfo y de victoria para todos los que no teníamos esperanza ni redención; para los meros espectadores de la Cruz, era sólo el fin de un hombre, pero para los que sabían con certeza que Aquel que estaba colgado en el madero, y para los que le conocemos hoy…, esa es la exclamación más gloriosa que la tierra y la naturaleza oyó, de tal manera que se conmovió la tierra y el sol se oscureció. Y a ti amig@… ¿qué te ocurrió?
Celebramos el hecho más maravilloso en la historia de la humanidad; un hecho planificado por Dios desde la creación del mundo (Apocalipsis 13:8) y anunciado por muchas profecías. Este hecho planificado de antemano en el cielo, culminó en la tierra con la muerte de Jesús en la cruz…, para esto nació, y para esto había salido resueltamente hacia Jerusalén seis meses antes (Lucas 9:51)
¿Pero por qué Dios estaba en la cruz? ¿Qué significado tiene que Él hubiese querido subir al Gólgota? Isaías nos muestra claramente este propósito:
“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados…, Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca…”
¡Jesús sólo en la cruz!, estaba librando la batalla más feroz que ha habido en el mundo. Sólo El, contra todos los poderes del infierno, estaba salvándome a mí y a ti de la muerte eterna.
Un día Dios creó al hombre del polvo de la tierra, pero de ningún otro ser creado se dijo jamás, “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” el hombre es la corona y el centro de la creación; Adán nuestro representante legal ante su Dios y creador, mas le falló; al hacerlo, se entregó voluntariamente al amo de este siglo malo, le entregó las llaves de su mayordomía al enemigo de nuestras almas. Ese fue el hecho más lamentable en la historia de la humanidad, pero inmediatamente Dios proveyó la solución al drama de todos los siglos; decidió El mismo bajar a este mundo, y tomar nuestro lugar y ser nuestro representante legal ante el Padre y los cielos.
Dios es Santo, y Dios es Amor; por su santidad, Él aborrece el pecado, pero por su Amor, ama inmensurablemente al pecador… ¿quién podría presentar una ofrenda agradable que aplacara el enojo de Dios emanado de su Santidad? ¿Podría algún ser humano ser tan bueno que se pudiera parar frente a Dios y dijese, he aquí yo pago por todos mis hermanos? La respuesta es negativa, no hay ser humano digno de pararse ante el trono de Dios y hacer algo semejante, por lo tanto el hombre está imposibilitado a causa del pecado de hacer algo por sí mismo. Pero nuestro Padre con su tierno amor lo sabía, y en los cielos de Dios se tomó la decisión más gloriosa de nuestra historia, ¡SI! Bajaría El mismo en la persona de su Hijo Jesús.., no dudo que los ángeles enmudecieron, hubo tristeza en los cielos de Dios; pero hubo la esperanza más sublime para los perdidos que éramos nosotros.
Por lo tanto en esta guerra santa, se encuentra Dios, frente a Dios. Uno representante de los hombres, y otro representante de la Santidad y la Perfección
En el calvario, se estaba pagando por nuestra libertad, por nuestra redención. Éramos nosotros los condenados a muerte; porque la paga del pecado es la muerte, más Jesús nos representó ante el Padre; no quizo bajar de la cruz cuando de Él se burlaban, lo podría haber hecho, pero no quizo.., ¿sabes por qué? Sencillamente porque te amaba, te ama y te amará. Con su muerte, nos libró de la muerte, El cargó en sus hombros todos nuestros viles pecados, y se hizo pecado por nosotros, recibiendo un Justo el castigo de todos los injustos. Junto a eso, venció a Satanás, tal como lo profetiza Génesis 3:16, venció a la muerte, al mundo.
Luego de ese grito de victoria, dice la Escritura que descendió a los infiernos, quitó toda autoridad a Satanás que el hombre le había confiado, despojándolo de las llaves del abismo.., y se llevó cautiva a la cautividad ( a todos los que habían muerto esperando en el verdadero libertador, el Mesías prometido) Por lo tanto Jesús ha salvado a los que existieron antes que él, y a todos los que existieron después de él. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.
“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”
Por medio de esta victoria, jamás ganada por ser humano alguno (Jesús hombre), el Señor liberó un inmenso poder redentor que llegaría hasta los confines de la tierra y de los siglos
Por lo tanto podemos declarar a la luz de su Palabra lo siguiente:
- Cristo nos redimió de la esclavitud del pecado. Nos compró por precio…, su sangre preciosa
- Ni una sola gota de sangre se perdió, toda fue derramada por nosotros, cuando el soldado traspasó su costado, dice la Escritura que brotó de él, sangre y agua Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.
- Cristo nos redimió de la esclavitud del temor Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo
- Cristo es nuestro Libertador, nuestro Hermano Mayor y Coherederos con El Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo.
- Los redimidos ahora no se pertenecen a sí mismos, pertenecemos a Cristo: Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.
- El alcance de la Victoria de la cruz, alcanzó a todas las potestades del mal, librándonos de ellos: “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.
También declaramos lo siguiente…,
1. Jesús en la cruz, nos reconcilió con el Padre
2. Jesús en la cruz, nos reconcilió con nosotros mismos
3. Jesús en la cruz, nos reconcilió con los demás
4. Jesús en la cruz, nos reconcilió con la naturaleza
Ya se ha llevado a cabo el “Poderoso acto de Redención, y nuestros enemigos espirituales han sido desarmados; somos llevados junto con Cristo en su magnífico desfile victorioso sobre todos los poderes del mal. Somos partícipes de su ola de poder redentor que ha llegado ya hasta los confines de la tierra, donde estamos ahora.
Le ruego ahora, póngase junto a su triunfante Salvador y participe de su poderosa victoria sobre Satanás y todos sus engaños y grite con todas sus fuerzas ¡GLORIA A DIOS POR SIEMPRE! ¡CONSUMADO ES!
Con cariño, Alicia

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