Evangelio

¿Tolerancia o Intolerancia?

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Mi alma ha estado angustiada este último tiempo; hay momentos que ya no  resisto ver como las tinieblas avanzan…,a lo bueno se le dice malo, y a lo malo bueno. En esta empresa diabólica, los más vulnerables estarán expuestos a horror y sufrimiento
A causa de los malignos, el aborto cobrará miles de vidas inocentes, el infanticidio otras cuantas. La eutanasia pronto llegará, el individuo ya no considera digno el sufrimiento; más indigno y cobarde es evitarlo, poniendo fin a sus vidas.
Los homosexuales se jactan de serlo; sin vergüenza alguna se muestran desafiantes ante la sociedad, ignorando éstos que desafían al Creador del Universo. ¡Sí! por ellos también murió Cristo, y el propósito divino es que ellos también alcancen salvación y vida eterna; esto sucederá cuando se conviertan de verdad y abracen la cruz de Cristo.
Acá estará la Iglesia del Señor predicándoles y esperándoles hasta que sean los receptores del genuino arrepentimiento que los conducirá a la sanidad de sus almas y remisión de pecados; y por fin, oigan la voz del Eterno…, Ni Yo te condeno, vete y no peques más
Es perversión también, el adulterio, la fornicación y otros tantos pecados morales de los hombres, que dañan la imagen y semejanza de Dios en ellos. Si no se vuelven a Dios, les espera condenación eterna
¡Palabras fuertes para el mundo! Pero este es el Evangelio puro, la senda antigua de santidad, ningún inmundo pasará por ella; solo los perdonados, solo los que se inclinaron a la Cruz de Cristo, y se lavaron con su sangre preciosa, avanzan a Vida Eterna
Mi mayor angustia es observar al pueblo de Dios, indolente y absorto en las cosas que esta vida temporal les ofrece. Creyentes que hierran porque son ignorantes de las Escrituras, se jactan de conocer a Dios, argumentando de que Dios es amor, dejándose guiar por guías ciegos; éstos pasan por alto la Santidad y Perfecta Justicia del Dios Omnipotente, pasan por alto el grandioso sacrificio de Cristo, siendo Él nuestro Vicario, Salvador, Redentor y Rey de los que le reciben
Hoy el poder de las comunicaciones, cuyo deber es informar al país, emite “juicios de valor» promoviendo la tolerancia, igualdad y respeto hacia todas las personas, en especial a las minorías sexuales; pero al mismo tiempo fomentan la “intolerancia» hacia el pueblo evangélico y la Palabra de Dios. Si se informaran de las arbitrariedades que ha sufrido la Iglesia protestante en Chile, desde el inicio del siglo 20 hasta ahora, lo esperado es que interpreten con objetividad el pensamiento evangélico, pues, a lo contrario de lo que ellos entienden, es un estilo de vida con principios y solidez basado en la más alta formación que nos entregan las Escrituras. ¡La Biblia tiene la razón! Es ciencia, es virtud, es profecía, es amor verdadero, es el alto pensamiento que dirige a los hombres a una plena bendición, seguridad, convicción, satisfacción y éxito.
La verdadera familia, es la que camina a la luz de la Palabra de Dios; y el que no coincida conmigo, vaya a las estadísticas de niños y adolescentes que sufren por la separación de sus padres, que sufren por las adicciones de los padres. Hoy tenemos a una familia con padres indolentes e irresponsables que esta misma sociedad auspicia y promueve, para luego derivarlos a sicólogos y sociólogos para tratar a tanta gente herida, ya que han marchado por derroteros falsos que amargan el alma y roban la paz
¡Iglesia! Despierta, es inminente entregar el mensaje de salvación y vida eterna a todos sin excepción. Fortalécete en el Poder de la fuerza del Único que es Omnipotente, es tiempo de lucha, es tiempo de tener en tu mano la espada desenvainada para vencer toda tinieblas y oscuridad que esta introducida en las mentes de los hombres que ignoran a Dios, y a la vez, ten en tu otra mano la Palabra sanadora y amorosa de Dios para con todos los hombres
¡Iglesia! Me parece que es tiempo de sufrimiento y persecución; escóndete en la Roca Eterna, y no olvides que “el que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente» Privilegiados y bienaventurados a los que el Señor ha tenido por dignos de  sufrir  por  Su causa, tienen grande galardón
Hoy mas que nunca resuena la Palabra del Señor en nosotros, los que amamos a Jesucristo, nuestro Señor y Dios:
Mas el Señor de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, habla a mi vida ahora: “Después que hayáis padecido un poco de tiempo, el mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca»
Con cariño,
Alicia

¿Quién es Jesús para ti?

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Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos diciendo:

¿Quién dicen los hombres que es el hijo del hombre?

Ellos dijeron: unos Juan, otros Elías, y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. Él les dijo: y vosotros ¿quién decís que soy yo?

Respondiendo Simón Pedro dijo: ¡Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente!  Y tú, estimado lector, ¿qué piensas de Cristo?

¿Qué es él para ti?

¿Es Jesús sólo el maestro más grande del mundo, o es realmente Dios?

¿Fue uno de los profetas, o es el Salvador del mundo, cuya venida fue predicha por los profetas?

En un siglo donde encontramos mucha necesidad y hambre espiritual, observamos que las diferentes religiones y tendencias filosóficas dictan pensamientos modernos y definiciones muy distantes de la verdad acerca de Jesucristo el Hijo de Dios.

 

El evangelio de Juan fue escrito para que todos los hombres pudiesen creer que Jesús era verdaderamente Dios. Solo en su declaración se llama a Jesús con títulos tan significativos como estos:

– La Palabra o el Verbo

–  El Creador

– El unigénito del Padre

–  El cordero de Dios…y

– La revelación del gran “Yo Soy”

– 1.400 años A. de C., el nombre de la Deidad es revelado en las Escrituras a Moisés.

“Dijo Moisés a Dios: he aquí que llego yo a los hijos de Israel y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren ¿cuál es su nombre? ¿Qué les responderé?      Y respondió Dios a Moisés “Yo Soy el que Soy”  Así dirás a los hijos de Israel: “Yo Soy me envió a vosotros”

(Éxodo 3:13-14)

 ¡Tal es su nombre!…Yo Soy el que Soy… Jehová

Juan nos ofrece otra prueba más de la deidad de Jesucristo, en la declaración enfática de su naturaleza divina, señalada en los Siete Yo Soy de este libro:

 

1.Yo soy el pan de vida: El que a mí viene, nunca tendrá hambre, y el que en mí cree, no tendrá sed jamás (Juan 6:35)

 

2. Yo soy la luz del mundoEl que me sigue, no andará en tinieblas, sino que   tendrá, la luz de la vida   (Juan 8:12) 

3. Antes que Abraham fuese, Yo Soy  (Juan 8:58)

4. Yo Soy el buen Pastor: El buen pastor, su vida da por las ovejas

(Juan 10:11)

5. Yo Soy la resurrección y la vida: El que cree en mí, aunque esté muerto vivirá. (Juan 11:25)

6. Yo Soy el camino, y la verdad y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.

(Juan 14:6)

 

7. Yo soy la vid verdadera: Y mi Padre es el labrador, el que permanece en mí,  y yo en él, lleva mucho fruto; porque separados de mi nada podéis hace

(Juan 15:1-5)

 

 

 

 

Jesús es el Hijo de Dios, el mismo Dios eterno, que descendió del cielo, para que tú tuvieras vida, y vida eterna.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado su hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”

 El desea presentarse y revelarse a su vida ahora, como el Dios Omnipotente, que todo lo puede; en Él hay respuestas para tu dolor, tu hambre, tu aflicción, tu oscuridad.

Cuando él llega a la vida del hombre, nada puede quedar igual, todo es transformado.

“Las cosa viejas pasaron, y todas son hechas nuevas”

Si Jesús es el Señor, el Creador, el Salvador, el Dios eterno… ¿deseas ahora mismo que Él sea tu Señor, tu Dios, tu Salvador y tu amigo? La respuesta es tuya, Jesús continúa con amor eterno esperándote:

“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo”

 (Apocalipsis. 3:20)

Juan nos presenta además Siete testigos que nos cuentan que Jesús, es el Dios eterno descendido del cielo.

¿Quieres conocer sus respuestas?

1.   ¿Qué dices tú Juan el Bautista? Este es el Hijo de Dios (Juan 1:34)

2.   ¿A qué conclusión llegas tú, Natanael? Tú eres el hijo de Dios  (Juan 1:44)

 

3.   ¿Qué sabes tú, Pedro? Tú eres el Cristo, el hijo del Dios viviente

(Juan 6   : 69)

4.   ¿Qué piensas tú, Marta? Tú eres el Cristo, el hijo de Dios (Juan 11:27)

 

5.   ¿Cuál es tu veredicto, Tomás? Él es Señor mío y Dios mío (Juan 20:28)

 

6.   ¿Qué afirmas tú Juan? Jesús es el Cristo, el hijo de Dios (Juan 20:31)

 

7.   ¿Qué dices tú de ti mismo, Cristo? HIJO DE DIOS SOY (Juan 10:36)

 Y tú…, amig@   ¿Qué piensas de Cristo?

¿Qué es Él para ti?

Con cariño,

Alicia

¡Consumado es!

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Este es el grito de triunfo y de victoria para todos los que no teníamos esperanza ni redención; para los meros espectadores de la Cruz, era sólo el fin de un hombre, pero para los que sabían con certeza que Aquel que estaba colgado en el madero, y para los que le conocemos hoy…, esa es la exclamación más gloriosa que la tierra y la naturaleza oyó, de tal manera que se conmovió la tierra y el sol se oscureció. Y a ti amig@… ¿qué te ocurrió?

Celebramos el hecho más maravilloso en la historia de la humanidad; un hecho planificado por Dios desde la creación del mundo (Apocalipsis 13:8) y anunciado por muchas profecías. Este hecho planificado de antemano en el cielo, culminó en la tierra con la muerte de Jesús en la cruz…, para esto nació, y para esto había salido resueltamente hacia Jerusalén seis meses antes (Lucas 9:51)

¿Pero por qué Dios estaba en la cruz? ¿Qué significado tiene que Él hubiese querido subir al Gólgota? Isaías nos muestra claramente este propósito:

“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados…, Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció y no abrió su boca…”

¡Jesús sólo en la cruz!, estaba librando la batalla más feroz que ha habido en el mundo. Sólo El, contra todos los poderes del infierno, estaba salvándome a mí y a ti de la muerte eterna.

Un día Dios creó al hombre del polvo de la tierra, pero de ningún otro ser creado se dijo jamás, “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” el hombre es la corona y el centro de la creación; Adán nuestro representante legal ante su Dios y creador, mas le falló; al hacerlo, se entregó voluntariamente al amo de este siglo malo, le entregó las llaves de su mayordomía al enemigo de nuestras almas. Ese fue el hecho más lamentable en la historia de la humanidad, pero inmediatamente Dios proveyó la solución al drama de todos los siglos; decidió El mismo bajar a este mundo, y tomar nuestro lugar y ser nuestro representante legal ante el Padre y los cielos.

Dios es Santo, y Dios es  Amor; por su santidad, Él aborrece el pecado, pero por su Amor, ama inmensurablemente al pecador… ¿quién podría presentar una ofrenda agradable que aplacara el enojo de Dios emanado de su Santidad? ¿Podría algún ser humano ser tan bueno que se pudiera parar frente a Dios y dijese, he aquí yo pago por todos mis hermanos? La respuesta es negativa, no hay ser humano digno de pararse ante el trono de Dios y hacer algo semejante, por lo tanto el hombre está imposibilitado a causa del pecado de hacer algo por sí mismo. Pero nuestro Padre con su tierno amor lo sabía, y en los cielos de Dios se tomó la decisión más gloriosa de nuestra historia, ¡SI! Bajaría El mismo en la persona de su Hijo Jesús.., no dudo que los ángeles enmudecieron, hubo tristeza en los cielos de Dios; pero hubo la esperanza más sublime para los perdidos que éramos nosotros.

Por lo tanto en esta guerra santa, se encuentra Dios, frente a Dios. Uno representante de los hombres, y otro representante de la Santidad y la Perfección

En el calvario, se estaba pagando por nuestra libertad, por nuestra redención. Éramos nosotros los condenados a muerte; porque la paga del pecado es la muerte, más Jesús nos representó ante el Padre; no quizo bajar de la cruz cuando de Él se burlaban, lo podría haber hecho, pero no quizo.., ¿sabes por qué? Sencillamente porque te amaba, te ama y te amará. Con su muerte, nos libró de la muerte, El cargó en sus hombros todos nuestros viles pecados, y se hizo pecado por nosotros, recibiendo un Justo el castigo de todos los injustos. Junto a eso, venció a Satanás, tal como lo profetiza Génesis 3:16, venció a la muerte, al mundo.

Luego de ese grito de victoria, dice la Escritura que descendió a los infiernos, quitó toda autoridad a Satanás que el hombre le había confiado, despojándolo de las llaves del abismo.., y se llevó cautiva a la cautividad ( a todos los que habían muerto esperando en el verdadero libertador, el Mesías prometido) Por lo tanto Jesús ha salvado a los que existieron antes que él, y a todos los que existieron después de él.  “Y en ningún otro hay salvación;  porque no hay otro nombre bajo el cielo,  dado a los hombres,  en que podamos ser salvos”.

“Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación”

Por medio de esta victoria, jamás ganada por ser humano alguno (Jesús hombre), el Señor liberó un inmenso poder redentor que llegaría hasta los confines de la tierra y de los siglos

Por lo tanto podemos declarar a la luz de su Palabra lo siguiente:

  • Cristo nos redimió de la esclavitud del pecado. Nos compró por precio…, su sangre preciosa
  • Ni una sola gota de sangre se perdió, toda fue derramada por nosotros, cuando el soldado traspasó su costado, dice la Escritura que brotó de él, sangre y agua Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza,  y al instante salió sangre y agua.
  • Cristo nos redimió de la esclavitud del temor   Así que,  por cuanto los hijos participaron de carne y sangre,  él también participó de lo mismo,  para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte,  esto es,  al diablo
  • Cristo es nuestro Libertador, nuestro Hermano Mayor y Coherederos con El Así que ya no eres esclavo,  sino hijo;  y si hijo,  también heredero de Dios por medio de Cristo.
  • Los redimidos ahora no se pertenecen a sí mismos, pertenecemos a Cristo: Porque habéis sido comprados por precio;  glorificad,  pues,  a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu,  los cuales son de Dios.
  • El alcance de la Victoria de la cruz, alcanzó a todas las potestades del mal, librándonos de ellos:   “y despojando a los principados y a las potestades,  los exhibió públicamente,  triunfando sobre ellos en la cruz”.

 

También declaramos lo siguiente…,

1.       Jesús en la cruz, nos reconcilió con el Padre

2.       Jesús en la cruz, nos reconcilió con nosotros mismos

3.       Jesús en la cruz, nos reconcilió con los demás

4.       Jesús en la cruz, nos reconcilió con la naturaleza

 

Ya se ha llevado a cabo el “Poderoso acto de Redención, y nuestros enemigos espirituales han sido desarmados; somos llevados junto con Cristo en su magnífico desfile victorioso sobre todos los poderes del mal. Somos partícipes de su ola de poder redentor que ha llegado ya hasta los confines de la tierra, donde estamos ahora.

 

Le ruego ahora, póngase junto a su triunfante Salvador y participe de su poderosa victoria sobre Satanás y todos sus engaños y grite con todas sus fuerzas ¡GLORIA A DIOS POR SIEMPRE! ¡CONSUMADO ES!

 

Con cariño, Alicia

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