En esta Navidad, ¿has decidido que regalar a tus hijos? Hay cosas tan caras, tan altas que no las podemos alcanzar, no tenemos los recursos…, pero… ¡Sí! Hay algo, que no es dinero, no es un juguete caro, no es llevarlo al mejor lugar del mundo, no es comprar amistades. Es algo que Dios nos regaló a todas las madres de la tierra para regalar a nuestros hijos, no sólo en navidad, es en todos los días; eso se llama TIEMPO, Así como nuestro Padre celestial, nos dedica todo el tiempo del mundo, mientras crecemos

¿Sabías que los hijos no pueden esperar? Si tú no le das su leche y comida a tiempo, se van a desnutrir, se pueden morir. Si no cambias sus pañales, herirás su piel. Si no lo besas a cada momento, nunca sabrá lo que es amor. Si no le hablas de Dios, no lo conocerán, y Dios es amor.
¿Cuántas veces has tenido tiempo para visitar a las amigas, y le has robado el tiempo de tus hijos? ¿Cuántas veces te entusiasmaste mirando la televisión, y no te diste cuenta de que tu hijo te quería a ti, y no el juguete que le tiraste?

Los hijos no pueden esperar, no porque no sepan, es que Dios nos ha dado a nosotras el tiempo para que los hagamos madurar y crecer físicamente, espiritual y emocionalmente…, ellos dependen de ti. Un día nuestro Padre celestial te pedirá cuentas, te dará las gracias porque cuidaste lo que EL te prestó en esta vida, o de lo contrario recibirás su reprobación

Porque los hijos no esperan

1. Hay un tiempo para mostrarle a Dios en la tierra, en el cielo y en la flor, y enseñarle a maravillarse y sentir asombro
2. Hay un tiempo para dejar a un lado los platos sucios y llevarlo al parque a columpiarse
3. De correr con él una carrera, hacerle un dibujo, atrapar una mariposa y darle compañerismo lleno de alegría
4. Hay un tiempo para enseñarle el camino, y enseñarle a orar con sus labios de niño o niña
5. Enseñarle a amar la palabra de Dios y el día de Dios

Porque los hijos no esperan

1. Hay un tiempo para cantar en vez de renegar, sonreír en vez de fruncir el ceño
2. De secar lágrimas y reírse de los platos rotos
3. Un tiempo para compartir con él mis mejores actitudes, mi amor por la vida, mi amor por Dios, mi amor por los míos
4. Hay un tiempo para contestar a sus preguntas, a todas sus preguntas
5. Porque quizás vendrá el momento en que no querrá escuchar mis respuestas
6. Hay un tiempo para enseñarle muy pacientemente a obedecer, a poner en su lugar los juguetes
7. Hay un tiempo para mostrarle lo hermoso del deber cumplido, de adquirir el hábito de leer la Biblia, de gozarse en la comunión y adoración en medio de los suyos
8. De conocer la paz que viene por la oración

Porque los hijos no esperan

1. Hay un tiempo para verlo partir valientemente a la escuela, y extrañar su manera de estar siempre alrededor mío
2. De saber que hay otros que atraen su interés, pero de saber que estaré allí para responder a su llamado cuando vuelva de la escuela
3. De escuchar con interés sus descripciones de lo acontecido en ese día
4. Hay un tiempo para enseñarle a ser independiente, a tener responsabilidad, autodisciplina
5. De ser firme pero afectuosa, de saber disciplinarlo con amor. Porque pronto llegará el momento de dejarlo partir y de soltar los lazos que lo sujetan a mi falda

Porque los hijos no esperan

1. Hay un tiempo para atesorar cada instante fugaz de su niñez
2. Sólo diez y ocho preciosos años para inspirarlo y prepararlo
3. No voy a cambiar ese derecho natural por ese “plato de lentejas” llamado posición social, o reputación profesional, o por un cheque de mi sueldo
4. Una hora de dedicación hoy, podrá salvar años de dolor mañana
5. La casa puede esperar, los platos sucios pueden esperar, la pieza nueva puede esperar

¡Pero los hijos no esperan!!

1. Llegará el momento en que ya no habrá más puertas que golpean, ni juguetes en la escalera, ni peleas entre ellos, ni marcas en las paredes
2. Entonces podré mirar atrás con gozo y no con pesar
3. Será el tiempo de concentrarme en un servicio fuera de mi hogar
4. De visitar a los enfermos, a los que han perdido a sus seres queridos, a los desanimados, a los que no tienen instrucción
5. Para entonces dar mis servicios a “los más pequeñitos”
6. Habrá un tiempo para mirar atrás y saber que estos años de ser madre no se desperdiciaron
7. Pido a Dios que llegue el momento en que pueda ver a mi hijo hecho un hombre íntegro y recto, amando a Dios y sirviendo a los demás
8. Dios mío, dame la sabiduría para saber que hoy es el día de mis hijos
9. No existen los momentos de poca importancia en sus vidas
10. Que sepa comprender que no hay carrera mejor, ni trabajo más remunerador, ni tarea más urgente, que yo no descuide esta labor

Mis apuntes, Alicia