QUEBRANDO ALABASTROS
“QUEBRANTAMIENTO”
“Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro de mucho precio, y ungió los pies de Jesús y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume.”
Juan 12:3
El quebrantamiento es la experiencia que sólo puede llegar a conocer los redimidos –los nacidos de nuevo- si estos desean de todo corazón ser siervos o siervas de Dios.
Pero tarde o temprano todo siervo de Dios descubre que el obstáculo más grande para rendir su servicio, es él mismo, y se cuenta que su ser exterior no está en armonía con ser interior.
Hay muchos que sirven al Señor, pero la obra del Espíritu en este acto de servir está prácticamente anulada o disipada por la influencia de nuestra propia carne o nuestras habilidades.
Esta es la tragedia de nuestra vida. Hay mucho potencial para Dios, pero le damos poco sitio para obrar, Mucha de nuestra vida cristiana es la vida antigua vivida bajo el disfraz religioso o espiritual. Existe un deseo intrínseco en nuestra vida de ser “algo”; incluso en nuestra vida cristiana este impulso básico es tan fuerte que muchas veces motiva nuestro mismo servicio para Dios; “queremos ser algo para Dios”. Sin embargo, hay tanto de carne mezclado con aquel deseo, que el diablo puede explotar ese impulso íntimo.
Esto no es lo que Dios desea que seamos. El problema es que Dios realmente no puede usar “algo
A loa que las escrituras han designado como nada, son los que Dios ha escogido para manifestar su poder y su gloria.
David, Moisés, Pablo y por supuesto el incomparable ;“Jesús” era Alguien (Dios) pero se hizo “nada”.
Fil. 2:5-11
A menos que lleguemos a ser Nada, Dios no nos hará nunca Algo.
¡Necesitamos ser quebrantados! No es solamente de nuestras debilidades que Dios necesita ocuparse; sino de aquellas facetas de nuestra personalidad y experiencia que muchas veces consideramos nuestros puntos fuertes, lo que contábamos como valioso en nuestra vida necesitará desaparecer, precisamente son puntos los que nos dan seguridad nos sentimos fuertes en nosotros mismos y no tenemos la necesidad de depender de Dios.
¡Es necesario que el frasco de alabastro sea quebrado!
Juan 12:3
La Biblia habla del frasco de nardo “puro”
Puro se refiere a algo verdaderamente espiritual.
Pero si el frasco de alabastro no fuera quebrado, el ungüento de nardo puro no podría ser liberado.
Cuando María ungió los pies de Jesús tuvo que quebrar la jarra antes que el ungüento pudiera salir.
De modo similar, nosotros necesitamos ser quebrantados antes o para que el ungüento del Espíritu Santo pueda fluir de nosotros.
Rom. 7:22 dice:
“porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios”
2ª Cor. 4:16 Pablo dijo:
“Aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día”
La Biblia divide nuestro ser en hombre interior y el hombre exterior, y lo que está fuera del hombre interior es el hombre exterior. En otras palabras, el hombre interior es nuestro espíritu; mientras la persona con la cual los demás tienen contacto es el hombre exterior.
Nuestro hombre interior utiliza a nuestro hombre exterior como vestidura.
Dios cuando nos salvó o nos hizo nacer de nuevo; depositó en nosotros (en nuestro espíritu o hombre interior) Su Espíritu,Su vida,Su poder y Su misma persona.
Fuera de nuestro hombre interior (espíritu) se encuentran nuestra
Mente
Voluntad
Emociones
Y más exterior que esto tenemos nuestro cuerpo, nuestra carne.
NACER DE NUEVO.
Es un acto instantáneo que Dios realiza:
2° Cor. 5:17:
“ de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Hasta que el hombre nazca del Espíritu, su alma gobernará su vida. Toma sus propias decisiones basadas en el razonamiento de su mente, o como resultado de las emociones que tenga, o una combinación de las dos.
Antes de nacer de nuevo, vivimos como gente de “dos partes” en la esfera de nuestro cuerpo y alma. Nuestro espíritu humano está en realidad muerto, es decir, inactivo e incapaz de afectar nuestras acciones, decisiones y deseos.
El “nacer de nuevo” significa que recibimos vida en esta área profunda de nuestra personalidad que se ha muerto por el pecado
(Estábamos muertos en delitos y pecados…) cuando somos hechos vivos por el Espíritu de Dios, podemos a empezar a vivir como seres espirituales. Rom. 8:19;
EL HOMBRE: SU NATURALEZA

“CUERPO”
“ALMA”:
Mente — Intelecto
Corazón — Emociones
Fuerza — Voluntad
“ESPÍRITU”
Después del nuevo nacimiento viene el crecimiento cristiano, el cual es un “proceso” donde interactúan Dios y el hombre.
A medida que crecemos el carácter de Cristo se va notando en nosotros. Dios desea conformar la imagen de su Hijo Jesucristo en cada uno de nosotros; ese es su propósito.
Goette, el poeta alemán, una vez dijo:
“El talento se forma en la soledad, pero el carácter en las tormentas de la vida”
El Señor quiere desarrollar dentro de nosotros las cualidades del carácter llamados “el Fruto del Espíritu”. Conformarnos a la imagen de su Hijo.
Cuando nuestro espíritu humano fue reavivado de su estado de muerte, al mismo tiempo recibimos el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo reside ene nuestro espíritu, pero es difícil decir cual es el Espíritu Santo y cual es nuestro espíritu. Entre ambos existe una distinción pero no una separación. Están amalgamados, entrelazados. Dios puso en nosotros un espíritu capaz de responderle.
Por lo tanto al quebrar el vaso de alabastro se libera el espíritu, pero no es la liberación del espíritu humano, sino la liberación del Espíritu Santo por medio del espíritu humano ya que ambos son uno.
Juan 6:63:”El Espíritu es el que da vida”
Solo el Espíritu puede dar vida, no nuestros mejores pensamientos y sentimientos, ya que el Espíritu es el que da vida, sólo cuando el Espíritu es liberado, pueden ser regenerados los pecadores y edificado los creyentes.
Cuando una persona recibe la salvación, el Espíritu Santo empieza a residir en su espíritu. Pero esta persona puede ser utilizada por el Señor, dependiendo más de su ser exterior que de su espíritu.
El problema es que su ser exterior jamás ha sido quebrantado. No hay un sendero manchado con sangre ni cicatrices. La consecuencia de esto es que el Espíritu de Dios se encuentra encarcelado en su espíritu y no puede salir.
Para poder servir a Dios (recordemos que nos llamamos siervos de Dios) debemos liberar nuestro ser interior. El problema básico de muchos siervos radica en que su hombre interior no encuentra salida a través de su hombre exterior. Y el principal obstáculo en la “obra” somos nosotros mismos. Nada nos estorba tanto como nuestro hombre exterior. (YO)
La eficacia de nuestra labor depende de cuanto haya quebrantado el Señor nuestro hombre exterior, para que el hombre interior se libere (allí está el Espíritu Santo) y así muchos pecadores recibirán bendición y muchos creyentes recibirán gracia.
Es extraño que mucha gente valore más el frasco de alabastro que el ungüento de nardo puro. De la misma manera, muchos piensan que su hombre exterior es más valioso que su hombre interior.
Es posible que valoremos demasiado nuestra propia sabiduría y pensemos que somos superiores. Otros piensan que su elocuencia, sus capacidades, su discernimiento y juicio son mejores que los de otros.
” No queremos ser admiradores de frascos de alabastros, sino que buscamos el “aroma del ungüento”. Si la parte exterior o el frasco no se quiebra, el contenido no puede salir.”
El espíritu Santo nunca ha dejado de obrar en los creyentes. Muchos pueden dar testimonio de la manera en que la obra de Dios nunca se ha detenido en ellos. Enfrentan una prueba tras otra, un incidente tras otro. El Espíritu Santo tiene una sola meta en toda su obra de disciplina: quebrantar y deshacer al ser exterior para que el ser interior encuentre salida y pueda aromatizar e impregnar de santidad y pureza nuestros pensamientos, sentimientos y voluntad.
El problema es que tan pronto enfrentemos una pequeña dificultad, murmuramos, una pequeña derrota, nos quejamos. Desde el día que fuimos salvos el señor ha estado obrando en nosotros de muchas formas con el propósito de quebrantar nuestro yo.
Lo sepamos o no la meta del Señor siempre es la misma, quebrantar nuestro hombre exterior.
Este es un sendero de bendición, pero también es un sendero manchado de sangre. Las heridas son inevitables ¿te atreves a continuar? El Señor nunca hace nada en vano. Si no somos quebrantadas no podemos llevar a cabo ninguna labor espiritual. Si ya nos hemos consagrado al servicio del Señor, debemos prepararnos para ser quebrantadas por El.
Es triste que muchos no sepan lo que el Señor esta haciendo con ellos, y cual es su intención para cada uno de ellos. Todos debemos saber cual es el propósito de Dios para nosotros. El Señor está trabando en nosotros, su meta es
“Quebrantar y deshacer nuestra mujer interior”.
“Y se sentará para afinar y limpiar la plata…. “
Malaquías 3:3
“QUEBRANTAMIENTO REPENTINO Y GRADUAL”
El Señor quebranta nuestro ser exterior de dos maneras:
1. En forma gradual.
2. Inesperadamente.
Algunas veces el quebrantamiento del Señor primero viene inesperadamente seguido por un quebrantamiento gradual. Algunos creyentes enfrentan adversidades diariamente, hasta que cierto día reciben inesperadamente un golpe fuerte del Señor.
No podemos deducir el tiempo que toma este quebrantamiento, pero si podemos entenderlo. En algunos el Señor concluye este proceso en unos cuantos años, pero en otros puede durar 10 a 20 años. Nada es más lamentable que desperdiciar el tiempo de Dios.
Muchas veces nosotros somos los causantes de que la iglesia sea privada de recibir bendición. Es posible predicar usando solamente nuestra mente y conmover a la gente con nuestras emociones sin ejercitar nuestro espíritu; si es así Dios no podrá usar su Espíritu para tocar a los demás por medio de nosotros.
“EL SIGNIFICADO DE LA CRUZ EN NOSOTROS”.
Es simplemente el quebrantamiento del hombre exterior. La cruz pone fin al hombre exterior, lo destruye totalmente y rompe la cáscara exterior.
Destruye nuestras opiniones, métodos, sabidurías, egocentrismos y todo los demás.
Cuando un creyente experimenta esto, aunque posea una mente brillante, una voluntad firme y unas emociones reservadas, todo el que lo conozca reconocerá que cuando tiene contacto con él “toca su espíritu” y no sus virtudes humanas.
Cada vez que otros tengan comunión con él, tocarán su espíritu, el espíritu puro de un hombre quebrantado.
“Con Cristo estoy juntamente crucificado”
Gal. 2:20
“DOS RAZONES POR LAS QUE NO SOMOS QUEBRANTADOS”
Nos hemos preguntado porque muchas personas permanecen sin ningún cambio a pesar de estar por años bajo la obra quebrantada del Señor.
La primera razón:
Es que estos viven en tinieblas y no pueden ver la mano de Dios en acción. Su visión es muy reducida por falta de luz; sólo alcanzan a ver los hombres a su alrededor y piensan que estos son sus adversarios (mi amiga me hizo esto, etc). Le dan demasiada importancia a las circunstancias, las culpan de todos. Debemos reconocer esa mano y comprender que el quebrantamiento no proviene del mundo, de nuestra familia ni de nuestros hermanos de la iglesia.
La segunda razón:
Por la que muchos no son quebrantados es por que aman demasiado a si mismos. El amor propio es un gran obstáculo para el quebrantamiento. Debemos recordar que todo mal entendido, toda queja y toda inconformidad se originan en el amor que nos tenemos en secreto. Debido que nos amamos a nosotros mismos secretamente tratamos de salvarnos.
Lucas 9:24
“porque todo aquel que quiera salvar su vida, la perderá y todo aquel que pierda su vida a causa de mi, éste la salvará.
“LAS HERIDAS O MARCAS DEL QUEBRANTAMIENTO”.
Nadie es tan atrayente como aquel que ha pasado por el proceso de quebrantamiento.
Cuando nuestro ser exterior es golpeado, herido y humillado por toda clase de infortunios, las heridas y cicatrices que queden serán los canales por donde el Espíritu fluya de nuestro interior.
Si la característica predominante de una persona es el amor propio, el Espíritu trabaja de manera específica quebrantando ese amor. Cuando el problema es el orgullo prepara una y otra vez circunstancias para quebrantar ese orgullo.
A las personas cuya fuerza radica en su inteligencia humana, Dios permite que cometan errores constantemente para enseñarles a no confiar en su capacidad y llevarlos a confesar: depende de perspicacia sino, de la misericordia de Dios”
Estamos en las manos del Señor, la Biblia dice:
“Yo soy Jehová…¿Habrá algo que sea difícil para Mi”.
Jer. 32.2
Aunque Dios aplica su castigo en diferentes áreas, el fin es el mismo y ya sea que toque algún aspecto externo o interno, siempre causará herida en la persona.
Algunos pueden ser tocados en su parte emotiva y otros en su intelecto, pero el resultado siempre será el quebrantamiento de la voluntad. Por lo general, el hombre es necio y su voluntad es obstinada. La obra del Espíritu tiene el sólo objeto de herir el Yo y doblegar la voluntad.
Por lo tanto, todo aquel que es subyugado mediante la revelación a la disciplina del Espíritu Santo, muestra una característica: “La docilidad” producto del temor reverente hacia Dios.
¿Quién es una persona dócil? es una persona fácil de tratar, alguien a quien le resulte fácil hablar con otros y a quién no se le hace difícil pedir ayuda. Veamos el caso de Jacob en el antiguo testamento. Comenzó luchando con su hermano desde el vientre de su madre; era muy astuto y problemático. Jacob fue quebrantado por Dios una y otra vez, y experimentó numerosos infortunios. Después de todos estos golpes cambió. Durante sus últimos años llegó a ser una persona totalmente transparente ¡cuanta honra se le dio en Egipto cuando se le presentó ante faraón y habló con él! ¡Cuán claras fueron las bendiciones que dio a sus hijos y nietos!. Al leer la última parte de su historia no podemos evitar inclinarnos y adorar a Dios. ¿Cuándo concluyó este proceso de quebrantamiento para Jacob?
Veamos en Jeremías 32:22 al 32:
Esta lucha le costo a Jacob todo lo que él era y tenía en términos mundanos, es decir su nombre y su fuerza; pero a los ojos de Dios fue la causa de su éxito.
Se encontró con Dios cara a cara para contar la historia. Pero ya no era el mismo porque llevaba la marca de Dios en el cuerpo. Había cojera en el nuevo Jacob (Israel) pero su cojera era ahora su fuerza.
ANTES DESPUÉS
Su nombre: Jacob Su nombre: Israel
Su Fuerza: Su Astucia Su Fuerza: Su Cojera
El saber que Dios ha mirado nuestra vida y que su amor nos ha perdonado ese es el verdadero quebrantamiento. El quebrantamiento así no es debilidad, es la mismísima fuente de fuerza en el Espíritu. Después de tal encuentro las cosas nunca parecen ser otra vez iguales. No hay nada más fuerte que un hombre que ha sido tocado por Dios. La vieja lucha ha desaparecido, el viejo fuego ha sido apagado. Externamente hay una debilidad que sólo Dios puede hacer fuerte, y lo hace si le entregamos nuestra vida totalmente. Después de todo el camino recorrido;
¿cuál es tu marca?
PIENSALO, ALICIA

This post has 9 comments
Agosto 29th, 2007
Hola… Muy Lindo su nuevo Blog..
Le felicito!
Siga escribiendo tan bonito e interesante..
Ciao
Mayo 10th, 2008
MUY CIERTO LO DEL “QUEBRANTAMIENTO ” SI QUEREMOS SER ÚTILES EN EL REINO DEL SEÑOR “”"BENDICIONES !!!
SAN JOSÉ ,COSTA RICA .
Mayo 11th, 2008
Gracias Inés, tus palabras son un gran acierto “ser útiles en el reino de Dios” que lo comenzamos a vivir aquí, ahora, y hasta la eternidad.
Un abrazo a la distancia,
Alicia
Junio 23rd, 2008
Que razón tiene respecto del Quebrantamiento,dejar de verdad atrás al viejo hombre … a veces cuesta … pero el amor y el poder de nuestro Padre Dios es más grande que nuestras propias concluiones.
Artas bendiciones.
Bárbara
IUMP Peumo
Junio 24th, 2008
Estimada Bárbara:
Es así, tal como tú lo dices. Tan sólo el amor y el poder de Dios puede hacer de nosotros lo que nuestro Padre celestial quiere que seamos.
Hay un plan eterno de salvación para la humanidad, pero hay un plan único y personal para cada hijo de Dios que El mismo ha diseñado para los que le aman, nuestra responsabilidad es responder a ese amoroso llamado y estar en el lugar de bendición que Dios ha preparado para los suyos.
Afectuosamente,
Alicia
Abril 15th, 2009
Gracias al Señor por el legado de los santos que nos precedieron; sus experiencias ahora son luz para nosotros. El libro “El quebrantamiento del Hombre Exterior y la Liberación del Espíritu” de Wachman Nee, me ha ayudado a saber que necesito ser quebrantado para que Dios pueda ser expresado en mí.
Les recomiendo toda la literatura de la casa editorial “LSM”(lsm.org) y “Arvore Da Vida”. Dios les bendiga
Abril 17th, 2009
Gracias Gerardo, alguna vez tuve en mis manos ese libro, años atrás, lo he buscado en la Cruzada de literatura y en Sociedades bíblicas. Muchas gracias por el dato, si es tan amable me podría dar la dirección de la casa editirial que me recomienda? Le estaré muy agradecida.
Afectuosamente
Alicia
Mayo 4th, 2009
Se me viene a la mente la manera en que Dios trabajó en Moisés. Dios fue paciente con él, esperó que se humillara y quebrantara de tal manera que Dios lo usó mucho. Moisés se quebrantó, lo hizo ya viejo, pero lo hizo y Dios lo usó de gran manera. Creo que quebrantarse de forma gradual o radical como tú dices puede darse; pero quién tiene la primera y última palabra es Dios mismo. El hace lo que quiere con nosotros. Nosotros sólo debemos mantenernos fieles y buscarlo con nuestras fuerzas. Si el quebrantamiento no llega, ni modo pero Dios nos puede usar cuando el quiera, sino es ahorita él sabrá cuando, cómo y dónde. Pienso que no hay que presionarse por no lograr esto, sólo tenemos que deleitarnos en amar a Dios y a su debido tiempo él sabrá que hacer con nosotros.
Junio 27th, 2009
Buen Blog.
Jesús les Ama.
http://www.vidaparatodos.cl
ahí esta el libro el qubrantamiento.
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